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Hemos aguardado a que se celebrara el acto velatorio y de
inhumación de los restos del ciudadano Franklin Brito,
respetando el dolor de su familia a quien expresamos nuestro
auténtico pesar, para reiterar la posición oficial respecto
a este lamentable caso. En tal sentido ratificamos que:
1. El ciudadano Franklin Brito nunca fue objeto de medida
alguna de expropiación o rescate de tierras por parte del
Estado y tampoco fue objeto de invasiones por parte de
terceros. La verdad es que:
En el año 1999 el señor Franklin Brito recibió del Gobierno
Bolivariano la titularidad de 290,20 hectáreas de tierras
productivas, correspondientes al fundo La Iguaraya , ubicado
en el sector La Tigrera , municipio Sucre del estado
Bolívar. El mecanismo empleado, claramente previsto en la
ley vigente para aquel momento, consistió en el otorgamiento
del correspondiente título definitivo individual oneroso,
libre de gravamen, sobre el mencionado lote.
En marzo del 2003, el ciudadano Franklin Brito denunció el
solapamiento de tierras en el otorgamiento de dos (02)
cartas agrarias por parte del Instituto Nacional de Tierras.
Efectivamente este instrumento agrario fue otorgado a sus
vecinos de lindero: Es necesario destacar que los mismos
eran ocupantes previos a la asignación que le hizo el
Gobierno Bolivariano al ciudadano Franklin Brito.
2. El ciudadano Franklin Brito recibió en todo momento
respuestas oportunas, tanto en las instancias
administrativas como en las instancias judiciales:
En noviembre del año 2003, atendiendo la denuncia del
ciudadano Franklin Brito, se realizó la verificación de
linderos por parte del Instituto Nacional de Tierras (INTi),
seccional estado Bolívar, corroborando que de ninguna manera
había solapamiento entre la superficie otorgada al ciudadano
Franklin Brito y la que correspondiera a las cartas agrarias
otorgadas según el numeral anterior.
En el año 2005, el Instituto Nacional de Tierras (INTi)
ratifica la propiedad privada del fundo La Iguaraya a favor
del ciudadano Franklin Brito, otorgándole el correspondiente
Registro Agrario - certificación de registro de los fundos
que formaliza su inscripción ante el INTi - y
verificando nuevamente que no existe solapamiento alguno
entre el título de propiedad invocado por el señor Brito y
las Cartas Agrarias concedidas por el INTi.
Durante el año 2006, el ciudadano Franklin Brito acudió a
las instancias judiciales, interponiendo acción de Amparo
Constitucional por ante el Juzgado Segundo de Primera
Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario y Tránsito de
Ciudad Bolívar, declarada inadmisible, y su correspondiente
alzada en el Juzgado Superior Quinto Agrario del Estado
Monagas (año 2006) la cual también fue declarada
inadmisible.
En Diciembre del 2006, mediante nuevas inspecciones
técnicas, se confirma que «no existe el solapamiento
mencionado por Franklin Brito», circunstancia que se hizo
constar en la inspección judicial practicada por el Juzgado
del Municipio Sucre, Circunscripción Judicial del Estado
Bolívar, Primer Circuito.
En marzo de 2007, la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia, conoce en última instancia de la acción
ejercida por el señor Brito, señalando en dicha oportunidad
que no existían los elementos alegados por el ciudadano
Franklin Brito en cuanto al solapamiento de las tierras y la
violación a su propiedad.
En agosto del año 2009, el INTi por razones humanitarias
revocó las cartas agrarias otorgadas en parcelas colindantes
con la del señor Brito, efectuando nuevamente la revisión de
linderos, en perjuicio de sus vecinos que eran ocupantes
previos a él.
El ciudadano Franklin Brito tuvo, en cumplimiento de la ley,
todo el apoyo de las instituciones agrarias del Gobierno
Bolivariano para realizar su actividad productiva, expresado
en el otorgamiento de créditos, maquinaria, saneamiento de
tierras, entre otros.
El Estado venezolano en ninguna forma violó o conculcó los
derechos civiles, sociales y económicos que,
constitucionalmente, asistían al ciudadano Franklin Brito.
Antes bien, garantizó que dicho ciudadano ejerciera
libremente estos derechos, incluso en perjuicio de otros
particulares.
A pesar de ello, el ciudadano Franklin Brito optó por la
medida extrema de la huelga de hambre y la autoflagelación
como mecanismos de presión para lograr la satisfacción de
una demanda que no tenía asidero en la realidad.
En Enero de 2010, ante la verificación médica del grave
estado de salud en que se encontraba el ciudadano Franklin
Brito en la puerta de la sede local de la OEA, donde fue
abandonado por los dirigentes de la oposición que montaron
el espectáculo de diciembre de 2009 en la referida
institución, la Fiscalía General de la República
solicitó ante un Juez una medida de internado médico para
salvaguardar la vida del referido ciudadano, tal como está
obligado el Estado por la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela.
El primer internado hospitalario estuvo a cargo de la Cruz
Roja , en una clínica privada, y posteriormente bajo
responsabilidad del gobierno nacional en el Hospital Militar
de Caracas, bajo la supervisión de la Cruz Roja Venezolana,
única organización que acompañó al Estado Venezolano en el
afán de garantizar la vida del ciudadano Franklin Brito.
En todo caso, se le brindó asistencia médica y humanitaria,
tal como lo expresó el Secretario General de la Cruz Roja
Venezolana, Hernán Bongioanni: "La práctica desde el
punto de vista médico de los galenos del Hospital Militar,
como de la Cruz Roja tenia un sólo fin, salvaguardar la
integridad física y la salud del señor Franklin Brito.
Siempre luchamos por eso, siempre con respeto a la voluntad
del señor Franklin Brito."
Lamentablemente el deterioro de la salud era irreversible y
se produjo el desenlace fatal.
Comprendemos el dolor y la ira de la familia y amigos
auténticos del señor Brito. A ellos y ellas les expresamos:
Si el gobierno Bolivariano hubiese cometido un error, no
hubiésemos dudado en rectificar, incluso si se hubiese
tratado de una medida ajustada a derecho, la hubiésemos
flexibilizado para garantizar el supremo derecho a la vida.Lamentablemente
no pudimos responder ante una violación de derechos que era
inexistente.
Ahora bien, estamos obligados a rechazar el fariseismo de la
canalla mediática, de la oposición electorera, de las
autoridades de la Iglesia católica, que alentaron la
decisión extrema del Sr. Brito con el único fin de lograr un
muerto para sus sucias banderas.
No tienen ellos ni ellas la valentía para hacer sacrificio
propio, sino que se aprovechan de la tragedia de un ser
humano y su familia para intentar ganar votos y
desestabilizar a un gobierno legítimo y democrático.
Ninguno de ellos y ellas, que hoy lloran hipócritamente ante
las cámaras de televisión bien dispuestas para el
espectáculo macabro, hicieron nada para salvarle la vida. Al
contrario como aves carroñeras deseaban y esperaron su
muerte.
El pueblo Venezolano sabrá imponer su esperanza y su alegría
sobre los que quieren llenar a la Patria de muerte, odio y
desaliento.
El sabio pueblo Venezolano, que tantos mártires tiene en su
lucha por encontrar el camino revolucionario que hoy
transita, sabe donde está la verdad.
Caracas, 1 de septiembre de 2010
Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. |