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En ocasión de celebrarse la V Cumbre de la Alternativa
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y el
primer aniversario del Tratado de Comercio de los Pueblos
(TCP), Hugo Chávez Frías, Presidente de la República
Bolivariana de Venezuela, Evo Morales Ayma; Presidente de la
República de Bolivia, Carlos Lage Dávila, Vicepresidente del
Consejo de Estado de la República de Cuba; Daniel Ortega
Saavedra, Presidente de la República de Nicaragua; todos
representantes de los países miembros del ALBA; y contando
con la presencia de René Preval, Presidente de la República
de Haití; Maria Fernanda Espinosa, Canciller de la República
de Ecuador; Reginald Austrie, Ministro de Energía y Obras
Públicas de la Mancomunidad de Dominica; Assim Martin,
Ministro de Obras Públicas, Transporte, Correos y Energía de
la Federación de San Cristóbal y Nieves; Julian Francis,
Ministro de la Vivienda, Asentamientos Humanos Informales,
Planificación Física y Tierra de San Vicente y las
Granadinas y Eduardo Bonomi, Ministro de Trabajo y Seguridad
Social de la República Oriental del Uruguay, en calidad de
invitados especiales y observadores de esta Cumbre,
efectuada los días 28 y 29 de abril de 2007, realizaron una
completa evaluación del desarrollo de los programas y
proyectos aprobados en el Primer Plan Estratégico del ALBA,
así como de las acciones de cooperación e integración
desplegadas durante el año 2006 en la República de Bolivia y
la República de Nicaragua y los hermanos países del Caribe.
En el curso del debate sostenido en un clima de fraternidad
y hermandad, ratificamos la idea de que el principio rector
de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra
América, es la solidaridad más amplia entre los pueblos de
América Latina y el Caribe, sin nacionalismos egoístas ni
políticas nacionales restrictivas que puedan negar el
objetivo de construir la Patria Grande que soñaron los
próceres y héroes de nuestras luchas emancipadoras.
La integración y unión de América Latina y el Caribe a
partir de un modelo de desarrollo independiente que priorice
la complementariedad económica regional, haga realidad la
voluntad de promover el desarrollo de todos y fortalezca una
cooperación genuina basada en el respeto mutuo y
solidaridad, ya no es una simple quimera, sino una realidad
tangible que se ha manifestado en estos años en los
programas de alfabetización y salud, que han permitido a
miles de latinoamericanos avanzar en el camino de la
superación real de la pobreza; en la cooperación dada en
materia energética y financiera a los países del Caribe, que
está contribuyendo decisivamente al progreso de estos
pueblos hermanos; en el incremento sostenido del comercio
compensado y justo entre Cuba y Venezuela, y en el conjunto
de empresas mixtas conformadas entre ambos en diversas ramas
productivas; en el importante apoyo de financiamiento
directo brindado a Bolivia para el cumplimiento de diversos
programas sociales, en el conjunto de proyectos
identificados para la constitución de empresas mixtas
binacionales; en todo el proceso de impulso que estamos
brindando al Gobierno Sandinista de Nicaragua que en tan
solo escasos meses está produciendo efectos altamente
positivos en las áreas de generación eléctrica, producción
agrícola, suministros0
de insumos para la industrias, entre otras áreas.
La Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra
América que se sustenta en los principios de solidaridad,
cooperación genuina y complementariedad entre nuestros
países, en el aprovechamiento racional y en función del
bienestar de nuestros pueblos de sus recursos naturales -
incluido su potencial energético-, en la formación integral
e intensiva del capital humano que requiere nuestro
desarrollo y en la atención a las necesidades y aspiraciones
de nuestros hombres y mujeres, ha demostrado su fuerza y
viabilidad como una alternativa de justicia frente al
neoliberalismo y la inequidad.
El ALBA está demostrando con estadísticas concretas que el
libre comercio no es capaz de generar los cambios sociales
requeridos, y que puede más la voluntad política como
sustento de la definición conciente de programas de acción
encaminados hacia la erradicación de los dramas sociales de
millones de seres humanos en nuestro continente.
En virtud de los antes expresado los Jefes de Estado de
Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, en representación de
sus respectivos pueblos, reafirmaron su determinación de
seguir avanzando y profundizando la construcción del ALBA,
en el entendido de que esta alternativa constituye una
alianza política estratégica, cuyo propósito fundamental en
el mediano plazo es producir transformaciones estructurales
en las formaciones económico-sociales de las naciones que la
integran, para hacer posible un desarrollo compartido, capaz
de garantizar la inserción exitosa y sostenible en los
procesos de producción e intercambio del mundo actual, para
colocar la política y la economía al servicio de los seres
humanos.
En el contexto en que toma cuerpo, el ALBA constituye el
primer esfuerzo histórico de construcción de un proyecto
global latinoamericano desde una posición política
favorable. Desde la Revolución Cubana, las fuerzas
progresistas del continente, bien desde la oposición o desde
el poder, lo que habían hecho era acumular fuerzas para
resistir la ofensiva del imperio (Cuba es la excepción
porque no solo logró sobrevivir, sino que edificó una
sociedad cualitativamente superior, desplegando al mismo
tiempo una trascendente labor de apoyo internacionalista a
los países más pobres, en medio de un espantoso bloqueo por
parte del imperialismo norteamericano); es con el nacimiento
del ALBA que las fuerzas revolucionarias hemos podido pasar
a una nueva situación que bien pudiéramos definir como de
acumulación de la fuerza política necesaria para la
consolidación del cambio que se ha producido en la
correlación de fuerzas políticas de nuestro continente.
Ante nosotros se abren nuevas perspectivas de integración y
fusión que forman parte del salto cualitativo que están
promoviendo los profundos vínculos de cooperación que hemos
establecido en estos años. Por tal razón estamos
comprometidos a llevar adelante la construcción de espacios
económicos y productivos de nuevo tipo, que produzcan
mayores beneficios a nuestros pueblos, mediante la
utilización racional de los recursos y activos de nuestros
países, para lo cual se requiere avanzar en la conformación
de empresas Grannacionales, estableciendo y consolidando los
acuerdos normativos e institucionales necesarios para la
cooperación; instrumentando estrategias y programas
Grannacionales conjuntos de todos nuestros países en
materias como: educación, salud, energía, comunicación,
transporte, vivienda, vialidad, alimentación, entre otros;
promoviendo de manera conciente y organizada la ampliación
del Tratado de Comercio de los Pueblos con intercambios
justos y equilibrados; llevando adelante programas para el
uso racional de los recursos energéticos renovables y no
renovables, construyendo una estrategia de seguridad
alimentaria común a todas nuestras naciones; ampliando la
cooperación en materia de formación de recursos humanos; y
fundando nuevas estructuras para el fortalecimiento de
nuestra capacidad de financiamiento de los grandes proyectos
Grannacionales.
Reiteraron su convicción de que solo un proceso de
integración entre los pueblos de Nuestra América, que tenga
en cuenta el nivel de desarrollo de cada país y garantice
que todas las naciones se beneficien de este proceso,
permitirá superar la espiral degradante del subdesarrollo
impuesto a nuestra región.
En esta V Cumbre hemos visto con mucho regocijo el contenido
de la Declaración Política firmada el 17 de febrero en San
Vicente y las Granadinas por los Primeros Ministros
Roosevelt Skerrit, de la Mancomunidad de Dominica; Ralph
Gonsálves, de San Vicente y las Granadinas, Winston Baldwin
Spencer, de Antigua y Barbuda y Hugo Chávez Frías,
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en la
cual manifiestan su voluntad de propiciar la más profunda
cooperación y unidad entre la Comunidad del Caribe (CARICOM)
y los Estados signatarios de la Alternativa Bolivariana para
los Pueblos de Nuestra América y el Tratado de Comercio de
los Pueblos, de manera que sus beneficios sociales y las
posibilidades de un desarrollo económico sustentable con
independencia y soberanía sea igual para todos, todo lo cual
comienza a materializarse con la presencia en esta V Cumbre
de nuestros hermanos del Caribe.
Los Jefes de Estado y de Gobierno de Cuba, Venezuela,
Bolivia y Nicaragua, acordaron suscribir la presente
Declaración en la convicción de que la misma abre el camino
hacia una nueva fase de consolidación estratégica y avance
político de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA), en la perspectiva histórica de poder
realizar los sueños de nuestros Libertadores de construcción
de la Patria Grande Latinoamericana y Caribeña.
Hecho en la ciudad de Barquisimeto, República Bolivariana de
Venezuela, a los 29 días del mes abril de 2007.
Por la República Bolivariana de Venezuela
Hugo Chávez Frías
Presidente de la República
LÍTICA DE LA V CUMBRE DE LA ALTERNATIVA
Por el Gobierno de la República de Bolivia
Evo Morales
Presidente de la República
BOLIVARIANA PARA LOS PUEBLOS DE NUESTRA AMÉRICA
Por la República de Cuba
Carlos Lage
Vicepresidente de la República
Por el Gobierno de la República de Nicaragua
Daniel Ortega
Presidente de la RepúblicaBOLIVARIANA
PARA LOS PUEBLOS
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