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El Tamunangue
La fiesta de San Antonio de Padua se celebra el trece de
junio cuando se bendice el pan de San Antonio. Se cumplen
promesas por los favores recibidos en los que se incluye la
salud, la recuperación de objetos perdidos y hasta el
encuentro de buenas parejas. La fiesta o baile de los negros
de San Antonio es llamada también Tamunangue.
El Tamunangue es una expresión musical y de danza popular
que reúne elementos de poesía castiza con coplas de contenido
venezolano, cortadas por estribillos largos o cortos donde, en
ocasiones, figuran expresiones tales como gritos o formas en
registro de falsete, las cuales se presume podrían ser de
procedencia africana.
Esta expresión es de origen religioso popular, propia del
Estado Lara, en la región centro-occidental de Venezuela. La
misma se celebra como pago de promesas a San Antonio de Padua
el día 13 de junio, día en que la iglesia católica ha
designado al mismo santo. Sin embargo el Tamunangue puede
llevarse a cabo cualquier otro día del año para cumplir las
promesas de algún devoto.
El Tamunangue consta de siete danzas o sones, los cuales
van precedidos por la Salve y por una pieza independiente
conocida como La Batalla, la cual suele ejecutarse durante la
procesión.
El conjunto musical lo conforman básicamente instrumentos
como: cuatro, cinco, conocido también como quinto o lira,
tiple, tambor y maracas. La cantidad de instrumentos varía de
acuerdo con el tamaño del conjunto, llegando a veces a
duplicarse. En ocasiones se incorporan instrumentos de cuerdas
dobles, los cuales son variantes de los señalados
anteriormente.
En cuanto a la indumentaria no existe un traje específico
para la ocasión, simplemente todos se visten con sus mejores
galas. En algunas ocasiones especiales las mujeres llevan
faldas largas y blusa de faralaos escotada hasta los hombros,
flores en el cabello y alpargatas. No obstante, esto tiende a
desaparecer.
Realizado por: Winston Giménez, Luciana Kube, FUNDEF.
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La Batalla
Esta es una pieza independiente de las demás danzas del
Tamunangue y es la que inicia propiamente esta expresión
musical.
Esta danza suele ejecutarse por un dúo de hombres durante
la procesión del santo en el cual simulan como una lucha de
esgrima y para ello utilizan unas varas, las cuales se recogen
previamente en el altar de San Antonio.
Poesía
Consta de una serie de coplas diferentes de naturaleza,
cuartetas y octosílabas, con rima del 2do. y 4to. verso. No
tiene un número determinado de estrofas, las cuales pueden ser
de contenido descriptivo - a veces picaresco o de contenido
alusivo a la misma ejecución instrumental-, que se esté
haciendo en el momento o con respecto al santo.
Música
La Batalla se inicia con una introducción instrumental
sobre un juego de acordes que abarca cuatro compases de 2/4.
Es interpretado por un dúo de cantores. Su estructura musical
comienza en modo mayor, pasando a modo menor y regresando,
para terminar, al modo mayor.
Incluye variantes rítmicas y presenta un acompañamiento con
alternancia de cuatro semicorcheas.
Baile
Es una simulación de golpes con las varas, hecho con el fin
de detener al contrincante. Los golpes simulados se dirigen
hacia el pecho, el tobillo, la pierna y la cabeza. Es un juego
en el que se simula golpear y evitar ser golpeado.
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La Bella
Con esta pieza se inicia formalmente el
baile propiamente dicho del Tamunangue. La Bella se
caracteriza por su alegría, en medio de los gritos que la
animan.
Poesía
La compone una copla en forma de cuarteta octosílaba y un
estribillo en el cual siempre se repite: "Bella, Bella!".
Música
Se comienza con una introducción instrumental que puede
abarcar seis compases rítmicos en 6/8. Le siguen compases de
dos coplas y un estribillo, luego la segunda mitad de la copla
y el estribillo y se repite la melodía anterior, la cual se
entona a dos voces en compases de 2/4 con acordes de tónica y
dominante con la séptima descendida sobre la tónica.
Baile
Este baile es libre y consiste en grandes giros con una
persecusión de la mujer, a quien se le entrega la vara en esta
danza efectuada por turnos.
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Fiesta de Cruz de Mayo
El motivo principal de la fiesta de la
Cruz de Mayo en Venezuela y en otros países del mundo, es
rendir a la Naturaleza un homenaje por ser en mayo la entrada
de la estación de las lluvias, elemento propicio para la
exaltación del ánimo telúrico, del cual disfrutan en conjunto
personas animales y cosas; asimismo a una resurrección de la
Naturaleza, a una reactivación de la vitalidad aletargada por
la sequía; es una verdadera orgía de colores, de perfumes, de
paisajes, de frescura..." (1)
"En Venezuela, a partir del día 3 de Mayo y con
características diferentes según la región, se venera la Cruz
de Mayo, celebrándose en su honor numerosas ceremonias que son
organizadas por Sociedades o Cofradías o por iniciativa
particular, en las cuales se pagan promesas formuladas
generalmente por motivos de salud o por devoción. Se
improvisan altares donde se coloca la cruz en caminos, casas
particulares o locales donde funcionan Sociedades de la
Cruz..." (2)
Muchas veces la Cruz está acompañada por otras imágenes
tales como Las Animas Benditas del Purgatorio, El Niño Jesús y
San Antonio de Padua.
En el estado Miranda "la celebración a la Cruz de Mayo es
una tradición fuertemente arraigada, donde ésta es venerada
mediante el ritual de los velorios de Cruz. El fervor del
pueblo se va a expresar con celebraciones durante todo el mes
... que se prolongarán hasta el 31, fecha de la
coronación...
Para ello, el creyente, elabora la Cruz con madera,
ubicándola siempre en un lugar alto y visible; pintada de azul
o caoba es vestida con papeles de colores y adornada con
flores campestres, tales como rosas, jazmines, malabares,
trinitarias y clavellinas. El altar generalmente es hecho con
una armazón de caña amarga arqueada y muy bien labrada
conformando una especie de nicho forrado con sábanas y
adornado con cintas de colores.
Durante toda la noche y hasta el amanecer, se realiza un
ritual en el que todos los celebrantes colocados frente a la
Cruz expresan invocaciones, seguidas de rezos, del rosario
cantado o rezado y luego los recitadores de décimas se van
alternando con cantos de fulía, que pueden ser de contenido
religioso o profanos, y son interpretados por solistas que se
suceden y reciben respuesta del coro de asistentes...
Los instrumentos acompañantes varían según la zona
geográfica, los más usuales son: el cuatro, que da la base
armónica; el plato de peltre, que se emplea como instrumento
idiófono al rasparlo rítmicamente con un cuchillo, tenedor o
cuchara; una o varias maracas; un número variable de pequeños
tambores bimembranófonos llamados tamboras o tambores de
fulía; y finalmente, las palmadas de los asistentes que
trasmiten el carácter vivaz y alegre de la fulía.
El velorio es una fiesta colectiva donde cada quien aporta
algún elemento del plato tradicional, de esta manera se sirve
el carato, las gallinas para el sancocho, las verduras,
hallaquitas de chicharrón y el postre, conformado por pelotas
o tembladores, gofios, buñuelos, tejas, cazabes, naiboas y
otros.
En sus oraciones, las celebrantes piden por la prosperidad
de las cosechas y por la salud de los enfermos; también rezan
para alejar las epidemias que azotan los campos o para
protegerse del Maligno o Diablo." (3)
(1) Domínguez, Luis Arturo, Fiestas Tradicionales en el
Estado Miranda. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas
Mirandinos, 1990. (Col. Guaicaipuro). p. 61
(2)"La Cruz de Mayo". En: Revista Bigott. Caracas, 1987,
No. 11, p. 11
(3) Fundación Bigott. Miranda. Caracas: La Fundación, 1996.
(Serie: Tradiciones Populares de los Estados; 1). pp.
23-25
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Diablos Danzantes de Corpus Christi
Un Corpus Christi europeo, teñido de
raíces medievales llega a la América. De Europa trajo consigo
una carga de elementos y figuras cuyas raíces remiten a épocas
anteriores al cristianismo, pero útiles para recordar al
pueblo de cómo el mal y los pecados habían sido vencidos por
la cruz. Cortejos de gigantes, tarascas y diablitos huían en
apariencia del Santísimo Sacramento de la Eucaristía. A
dragones serpenteados que simbolizaban el vencimiento del mal
se le unían en la procesión órdenes militares, representantes
de instituciones civiles y las cofradías de diferentes gremios
con sus estandartes que los identificaba. Las calles se
vestían de lujo para dejar pasar el cortejo y en las esquinas
se erigían altares para que la custodia reposara.
En la Provincia de Venezuela debió pasar
tiempo para que la fiesta tomara el esplendor que merecía; era
el tiempo necesario para que los vecinos acumularan suficiente
dinero y todo pudiera hacerse como era costumbre en España.
Comedias o pasos de figuras mudas eran representadas, en 1619,
para el regocijo de los vecinos, junto a danzas de muchachas
mulatas e indias de repartimiento. La participación femenina
con sus danzas se mantuvo hasta que en 1687, el Obispo Diego
de Baños Sotomayor prohibió su presencia en las
"Constituciones Sinodales del Obispado de Venezuela." Sintió
este obispo, que las danzas de Mulatas, Negras e Indias
perturbaba e inquietaba la devoción. Fe y devoción fueron
reglamentadas por las Sinodales. Curas doctrineros y párrocos
se esmeraron en crear Cofradías del Santísimo Sacramento en
sus respectivos pueblos y parroquias para agrupar almas
devotas, y, mientras recurrían al Rey, pedían licencia a su
Señoría Ilustrísima el Obispo para que sus devotos suplicantes
pudieran congregarse y vestir la túnica de color encarnado con
su cuellecillo blanco, vulgarmente llamada OPA, y medalla a
semejanza de la que usaban las cofradías de la capital.
Nuestros diablos danzantes mantienen hoy
en día esta fe y costumbre de asociarse en cofradías o
hermandades, con sus reglamentos propios, sus creencias, sus
ritos y su música, con sus trajes coloreados la mayoría de los
casos, con sus africanías y sincretismos presentes que no
pudieron ser constreñidos por el ordenamiento de las
Sinodales. La memoria y la historia acumulada a lo largo de su
trabajo esclavo en las plantaciones aflora con lucidez en los
Diablos de Chuao, Ocumare y Yare. Otras historias más
recientes se reinscriben en los diablos de Turiamo y Naiguatá.
En los primeros la territorialidad perdida, en los segundos la
proximidad a los procesos urbanizadores.
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Fiesta de San Juan
"El día de San Juan Bautista -24 de
junio- es una de las fiestas cristianas más extensamente
difundidas en el mundo occidental. Durante siglos
caracterizada por prácticas purificadoras con agua y fuego,
ritos eróticos y de adivinación, que permanecen evidentes a
través de su capa de cristianización, son supervivencias de
antiguos cultos entre los cuales se encuentran los agrarios
solares. Aun cuando los antecedentes de esta fiesta están
olvidados en la mente popular, año tras año se siguen llevando
a cabo con características semejantes, tanto en Europa como en
los países de América Latina." (1)
"En Venezuela, los festejos en honor a San Juan Bautista
revisten singular importancia, desde la época colonial hasta
el presente.... La fecha establecida por la Iglesia para
conmemorar al Santo coincide aproximadamente con el solsticio
de invierno, ambas de gran trascendencia, en las que se reúnen
diversas prácticas rituales paganas destinadas a avivar y/o
conservar el brillo del sol, fuente principal de energía,
reconocida y venerada por el hombre desde la antiguedad."
(2)
"La fiesta a San Juan Bautista es de singular significación
y fuerza en aquellas poblaciones donde el negro marcó su
impronta. En Miranda, se festeja en la gran mayoría de los
poblados de Barlovento, desde Caucagua hasta Cúpira y Río
Chico; también en Guarenas, Guatire, Santa Lucía, Ocumare del
Tuy, Tácata y Cúa, por nombrar algunos...
Las características de la fiesta varían considerablemente
de una comunidad a otra....En Guatire son las tamboras, el
plato de peltre y las charrascas; en otras poblaciones es el
mina acompañado de la curbata, la voz de los solistas
alternados con el coro, junto al sonido de las guaruras y las
maracas; y el conjunto redondo. La fiesta de San Juan más
conocida del estado es la de Curiepe, cuya organización en los
últimos años ha sido responsabilidad del Conjunto Folklórico
de Curiepe. Es tradición en esta población que la fiesta se
inicie en la víspera del día de San Juan, es decir, el 23 de
junio en la noche. Al inicio de la tarde, los tamboreros van
"abriendo boca" -es decir, calentando la ejecución que aún no
adquiere toda la vivacidad con el tambor mina y el curbata
ubicados a un lado de la plaza. Ya en la noche y en una casa
cercana donde se encuentra la pequeña imagen en su nicho bien
adornada con papeles de colores, flores, telas y palmas,
llegan los tocadores de tambor redondo y comienzan a "entonar"
delante del santo para dar inicio al primer velorio. Más
entrada la noche, se escucha el tambor mina en la calle y el
tambor redondo en la sala. El baile del mina es libre y
algunos llevan maracas que hacen sonar, a veces se oye la
guarura que, antiguamente, era reemplazada por el cacho.
Durante toda la noche, suenan los tambores y era costumbre que
antes del amanecer los barloventeños se bañaran en un río o
arroyo cercano, acompañados de cantos malembe y ritmos de
tambores redondo...
En la mañana del 24 se celebra misa en honor a San Juan y
tan pronto como concluye resuenan los tambores. Prosigue la
parranda por la tarde con recorridos por el pueblo precedidos
por el santo y acompañado de los tambores, hasta llegar a la
casa donde se va a realizar otro velorio que, al igual que la
noche anterior, se lleva a cabo con toques de tambores, cantos
y bailes.
El día 25 es El encierro de San Juan. Durante el día, el
tambor descansa hasta las tres de la tarde, que es cuando se
va despedir al santo. Para Curiepe este es el momento más
alegre y emocionante de toda la fiesta. A las cuatro de la
tarde sacan a San Juan en andas de la casa donde se encuentra
para llevarle en recorrido por el pueblo. Cuatro portadores lo
llevan, bailando al ritmo de los tambores.... La batería de
tambor grande llega a una esquina y comienza a tocar con
fuerza. Todos se congregan, suenan los cohetes y viene el
santo bailado y acompañado por los tambores redondo. Se
detienen todos en la esquina. Tiempo atrás, los comerciantes
lanzaban caramelos y dulces de pan (catalinas). Sigue el
recorrido en dirección a la capilla, al llegar a la puerta
comienza el baile, los cantos y los gritos con gran furor. De
pronto, se detiene el baile y se continúa el camino pero ahora
hacia la iglesia a donde llegan con cantos y ejecuciones
alternas de malembe, mina y redondo. El baile del tambor se
inicia frente a la puerta de la iglesia. El público se
distribuye en torno al tambor y por toda la plaza. Repican las
campanas mientras el santo es introducido al templo. Sólo
entran los que cargan al santo y detrás de ellos se cierran
las puertas. Las campanas repican con mayor fuerza; momento en
que también lanzan dulces y caramelos al público. De repente,
por una puerta lateral de la iglesia, sale el santo "robado"
por sus cargadores. Detrás se le agregan los tambores redondo,
mientras el mina sigue tocando en la puerta principal, donde
se reúne la mayor parte del público. Para finalizar, todos se
dirigen a la casa de donde salió inicialmente el santo y allí
tocan hasta amanecer." (3)
(1)"San Juan Bautista". En: Revista Bigott. Caracas, 1988,
No. 12, p. 4
(2) Ibídem. p. 24
(3) Fundación Bigott. Miranda. Caracas: La Fundación, 1996.
(Serie Tradiciones Populares de los Estados; 1). p. 27-29
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San Pedro
"La Parranda de San Pedro es una diversión
popular de gran colorido que, en homenaje a tal Santo, se
practica en las poblaciones mirandinas de Guarenas y Guatire,
el 29 de junio de cada año. Consiste en una representación
dramática, ... donde el escenario está representado por
cualquiera calle de las ya mencionadas poblaciones del Estado
Miranda, donde todo allí constituye la decoración propia del
teatro en el cual actúan los sampedreños, y el público
espectador lo representan los hombres, mujeres y niños que
alegremente aplauden y ríen ... los gracejos y contrastes de
los personajes que danzan; de las humoradas, ironías, sátiras
y sarcasmos que expresan en sus versificaciones los cantores
del conjunto musical.
Los protagonistas que constituyen tal grupo están
representados por el Abanderado, San Pedro, el Cargador, María
Ignacia,los Tucusitos, los Sampedreños Danzantes, La Diabla,
el Sampedreñito, y los Músicos-Cantores." (1)
"La fiesta comienza, tanto en Guarenas
como en Guatire, en la noche del 28 de junio, víspera del día
de San Pedro, con una especie de serenata que se canta y danza
ante la puerta del templo de la localidad y luego se hace lo
mismo en las casas visitadas, y en el trayecto entonan coplas
alusivas a los amigos y conocidos, concluyendo los cantos y
danzas de esta comparsa de once a doce de la noche del
mencionado día.
En la mañana del 29 de junio, se dice en la iglesia una
misa solemne en homenaje a San Pedro Apóstol, cuya imagen es
conducida al mencionado recinto sagrado desde la casa de algún
promesero donde estuvo reposando durante el año. En tal
ocasión, los Sampedreños asisten a la ceremonia religiosa
trajeados de levita y pumpá y, al compás de la música, dan
principio a la danza en el altozano del templo. Luego se
dirigen ...
a la jefatura con el objeto de solicitar el
permiso correspondiente del Jefe Civil. De aquí marchan
directamente a la Casa Parroquial y luego salen a visitar los
hogares del vecindario y de sus propios parientes..." (2)
"Los Sampedreños hacen el recorrido hasta por lo más
apartados rincones de la ciudad cantando coplas laudatorias y
danzando, desde la mañana hasta las primeras horas de la
noche, y en muchas casas se les obsequia bebidas y dinero en
efectivo. Finalmente, se dirigen a una casa donde con
antelación se le ha preparado al grupo un suculento plato de
comida criolla que se conoce con el nombre de tropezón."
(3)
"Otras de las particularidades de...la Parranda de San
Pedro (que se da principalmente en Guatire), es la referida al
Encuentro de San Juan y San Pedro, el cual se realiza
aproximadamente al mediodía del día 29 de junio. En forma un
tanto fortuita, las dos imágenes se encuentran en los
alrededores de la Plaza Bolívar. En una especie de ceremonia
reverencial, los cargadores de las imágenes las inclinan
levemente al mismo tiempo que se las intercambian. Tambores,
cuatros y cantos se oyen simultáneamente, confundiéndose todo
en un solo acto de alegría, de euforia colectiva porque se ha
producido este singular y tradicional encuentro de los dos
santos.
Cada grupo -los sanjuaneros y los sampedreños- entona sus
cantos a un mismo tiempo, mientras las imágenes se saludan;
concluido esto, lo hacen por separado. Al terminar el acto,
cada parranda se dispersa por sitios diferentes para continuar
el recorrido, hasta al atardecer." (4)
(1) Luis Arturo Domínguez. Fiestas Tradicionales en el
Estado Miranda. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas
Mirandinos, 1990. (Col. Guaicaipuro; 6). p. 139
(2) Ibìdem. pp. 145-146
(3) Ibìdem. p. 160
(4) Adrián Camacho García. "Dos manifestaciones de la
cultura afro-venezolana". En: Revista Bigott. Caracas, 1985,
No. 7, pp. 10-11
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Joropo Central
Conjunto de reunión, fiesta, música y
baile, específico de la región montañosa centro-norte de
Venezuela (Distrito Federal, Miranda, Aragua, oriente de
Carabobo, norte de Guárico). Fenómeno tanto urbano como
campestre. Los portadores son trabajadores agrícolas,
artesanos, obreros y choferes de autobusetes entre otros.
Contexto familiar, anual, comunitario.
Música ejecutada por dos personas: el arpista y el cantador
que toca a su vez las maracas, recibiendo el conjunto la
denominación local de "arpa, maraca y buche".
Compleja estructura retroactiva entre arpista, cantador y
joroperos (bailadores). Pero el cantador acompaña al
arpista.
La música del joropo central diferencia dos formas
genéricas: el pasaje (o revuelta) y el golpe.
El Pasaje se compone de tres partes musicales repetitivas
sin estribillo, formadas de períodos de cuatro ú ocho
compases. La letra es corrida, muchas veces basada en décimas
octosílabas, a veces en combinación de coplas. El Arpa está
afinada en sol-mayor. Utiliza el semitono cortando la cuerda
con la uña del pulgar en su punto superior. Tiene una fórmula
básica de bordoneo sin trancar la cuerda.
Se puede juntar con otras "piezas", formando la "revuelta"
(pasaje - yaguazo - guabina - marisela - llamada del
mono).
En el yaguazo el cantador entra en pura
improvización, respetando ciertas normas como la cantidad de
sílabas y las partes del desarrollo musical. Después de una
más o menos extensa entrada al yaguazo sigue una llamada -un
corto giro armónico fijo, que lleva al desarrollo propio del
yaguazo con su característico bordoneo de golpe trancado.
La guabina es una canción con un desarrollo armónico fijo,
así como melódico y textual individual.
La marisela es la única "pieza" instrumental del joropo
central, aprovechando el arpa todos sus registros con mucha
velocidad. La llamada del mono ó del coco concluye la revuelta
con una sola copla cantada de carácter casi siempre
humorístico.
En la actualidad prefieren reducir la revuelta a pasaje con
yaguazo, que dura en un baile entre 7 y 15 minutos. En la
primera mitad del siglo presente una revuelta podía durar
hasta una hora.
El golpe tiene dos partes básicas -la estrofa y el
estribillo, componiéndose la estrofa de dos temas musicales.
Su forma poética es sobre todo la copla. El típico bordoneo
contemporáneo se caracteriza por la cuerda trancada con el
borde de la mano.
Hay golpes con diversas afinaciones del arpa: re-mayor,
si-menor armónico, mi-menor armónico, entre otros y con
estructuras diferentes: forma de canción y seis ("Las Flores",
"Pajarillo", "Repiquete"). El seis es una secuencia de varios
temas musicales encima de un esquema armónico determinado.
Actualmente acostumbran juntar el golpe
con un yaguazo.
Esta música de transmisión memorial se caracteriza por su
ritmo ternario 3/8 (Negra con puntillo.= MM 69-80), la
ejecución de la doble cantidad de notas en la parte melódica
(tiple) en comparación con el bordón, y por el frecuente uso
de ritmos binarios en el tiple contra ritmos ternarios en el
bordón.
La música del arpa central toma su riqueza de varios
elementos:
1. La variación: encima de un esqueleto melódico y
estructural básico se pueden desarrollar numerosas variantes
de una sola "pieza"
2. el "remate": cierra, redondea o completa el desarrollo
musical de un motivo, una frase o de la pieza.
3. el adorno vertical: llena el acorde y le da así más peso
o acentuación.
4. el adorno horizontal: en forma melismática completando
armonías.
5. los requisitos: variedad y riqueza en la sonorística,
manejo diferenciado del bordón, adornos y remates
cadenciales.
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Paradura de Niño (Del 1 de enero al 2 de
febrero)
Una de las tradiciones emblemáticas de
los Andes venezolanos, es la Paradura de Niño, una celebración
que se lleva a cabo en los días posteriores a la nochebuena de
navidad, especialmente a lo largo del mes de enero hasta el 2
de febrero, día de la Candelaria.
Esta tradición, motivada por una promesa ofrecida al Niño
Jesús o por simple adoración a la figura del santo niño,
involucra un ritual que consiste en "parar" al niño del
pesebre y trasladarlo en recorrido, con la participación de
una o más parejas de padrinos, un rezandero, músicos,
cantores, devotos e invitados en general.
El desarrollo del ritual conlleva tradicionalmente diversos
actos ceremoniales, como son el paseo, beso, adoración y
paradura del niño. En todos ellos la música juega un papel de
primer orden. Los cantos, generalmente entonados a dos voces,
son acompañados con instrumentos de cuerda como el violín, el
cuatro y la guitarra. Entre los cantos se estila el de coplas,
romances y décimas para los momentos místicos, y el de
aguinaldos y parrandas para el paseo y momentos de
jolgorio.
Hoy por hoy, la celebración de Paraduras de Niño ha
trascendido el ámbito andino, y se ha propagado por distintas
ciudades del país. Esto motivado en parte, al apego que han
mantenido los andinos por esta tradición en las localidades
donde se han visto en la necesidad de migrar, como por la
amplia aceptación que se ha granjeado esta manifestación entre
el gentilicio de otras regiones.
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Vasallos de la Candelaria (2 de febrero)
El 2 de febrero, día de la Candelaria,
goza de amplia popularidad en todo el país por ser la fecha
que cierra el ciclo de la navidad. Tradicionalmente es la
fecha tope para recoger los nacimientos y realizar las
Paraduras de Niño. Pero en la población de La Parroquia estado
Mérida, la celebración adquiere un particular colorido gracias
a los Vasallos de la Candelaria.
Los Vasallos son promeseros agrupados en la cofradía de la
Virgen de la Candelaria, que rinden culto al Niño Jesús y a la
Virgen María, a través de un ritual en el cual la danza juega
un papel protagónico. Los devotos preparan la celebración con
semanas de antelación, de manera que para el día onomástico de
la Candelaria estén debidamente ensayadas las coreografías y
elaborado el vestuario. Cada vasallo se esmera en darle un
toque personal a su traje dentro de un modelo general que
consta de pantalón tipo bombacho a la rodilla, blusa, capa y
un sombrero adornado.
Tras el oficio de la misa y la procesión de rigor, los
Vasallos se organizan para ejecutar una serie de danzas que
simbolizan y llevan el nombre de diversas faenas agrícolas
como la Roza, la Siembra y la Cosecha.
La música que acompaña las distintas coreografías se toca
con violín, cuatro y tambora, a los cuales se les suma el
rítmico sonido de unos palos o bastones que los Vasallos
chocan contra el piso o entre ellos, y el batido de las
maracas, instrumento que cada dancero lleva en su mano
derecha.
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Carnaval (fiesta móvil)
La tradición del Carnaval, también conocida como las
fiestas "Carnestolendas", se remonta a ancestrales ritos y
prácticas que según los especialistas pueden ser trazados a
las antiguas civilizaciones de Grecia y del Medio Oriente, y
que fueron a su vez asimiladas por el imperio romano, y
diseminadas por los territorios bajo su dominio. Hoy por hoy,
el carnaval constituye una de las festividades de mayor
arraigo entre los pueblos marcados por la cultura del mundo
occidental, presentando una amplia diversidad según la región
y gentilicio que lo celebra, pero conservando ciertos rasgos
esenciales.
Entre las características más resaltantes del carnaval,
está el desbordamiento emocional de sus participantes, que en
una especie de catarsis colectiva liberan y dan rienda suelta
a inhibiciones y recatos de su vida cotidiana. Este ambiente
carnavalesco está potenciado por el uso de máscaras,
disfraces, comparsas, música, baile y juegos.
La celebración del carnaval en Venezuela está presente
desde los tiempos de la colonia tal como fue reseñado por
distintos cronistas, que señalaban el abundante uso de agua,
huevos, azulillo y otras sustancias, en un desbocado y a veces
agresivo juego. En la segunda mitad del siglo XIX,
específicamente durante el mandato de Antonio Guzmán Blanco,
se promovió el carnaval de comparsas y bailes de salón al
estilo europeo, particularmente entre las clases
pudientes.
Los carnavales actuales presentan mayor o menor vistosidad,
dependiendo de los recursos y niveles de organización que los
respalda, valga decir, juntas locales, alcaldías y
gobernaciones, de la proyección turística que se les quiera
imprimir, y de la tradición propia de cada región.
Los carnavales del oriente venezolano y de Guayana, gozan
de amplia popularidad y proyección a nivel nacional,
particularmente los de la población de El Callao en el estado
Bolívar. Allí las comparsas, sus personajes emblemáticos, la
música del calipso y su batería de tambores, reflejan la
fusión cultural entre los nativos de la región, con la
inmigración que desde la segunda mitad del siglo XIX llegó
desde las Antillas Menores.
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Entierro de la Sardina (miércoles de
ceniza)
Cumplido el ciclo festivo del Carnaval,
en algunas localidades de la región central, particularmente
del estado Vargas, se lleva a cabo una celebración conocida
como el Entierro de la Sardina. Esta tradición popular se
realiza el día Miércoles de Ceniza, fecha de inicio de la
Cuaresma, y marca una especie de transición entre el
desenfreno del Carnaval y el recogimiento de la Semana
Santa.
Distintos documentos y testimonios históricos revelan que
en épocas tan remotas como la edad media, ya se celebraba el
Entierro de la Sardina en distintos pueblos de la península
ibérica con características similares a las que presenta esta
tradición en la actualidad.
Entre los rasgos más resaltantes de esta festividad están
el uso de disfraces, la elección de una reina bufa, la
satirización de las autoridades civiles y eclesiásticas, y la
trasgresión de los roles sexuales (hombres vestidos de mujer y
viceversa). En algunas poblaciones, como es el caso de
Naiguatá en el estado Vargas, "la Sardina" constituye una gran
comparsa donde intervienen personajes fijos como las viudas,
el médico y las enfermeras, y otros circunstanciales que
dependen del motivo que da origen a la comparsa, generalmente
algún tema o situación de actualidad entre la opinión
pública.
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Quema de Judas (Domingo de resurrección)
El misticismo y recato propio de la Semana
Santa venezolana se trastoca el Domingo de Resurrección en
fiesta y algarabía con la popular Quema de Judas. Esta
tradición que rememora la traición del apóstol a Jesucristo,
le sirve de motivo al pueblo venezolano para criticar y
sancionar simbólicamente, a aquellos personajes públicos que
la comunidad considera que les ha defraudado o
traicionado.
Desde el día Sábado de Gloria se reúnen en calles o sitios
públicos de los distintos pueblos y ciudades del país, grupos
de personas que se dan a la tarea de confeccionar la figura
del Judas a partir de viejos y desgastados ropajes, rellenados
con trapos y otros materiales que permitan darle una
apariencia humana de carácter grotesco. Asimismo se suele
incorporar al relleno, detonantes y fuegos artificiales que
permitan hacer más espectacular la quema del Judas. El rostro
puede ser pintado a semejanza del incriminado, o llevar una
máscara.
Durante el día domingo el Judas monigote será exhibido
públicamente y visitado por niños y adultos de la comunidad,
quienes estarán a la expectativa para horas de la tarde, de la
lectura del Testamento de Judas y su posterior quema.
El testamento, que se lee con carácter de proclama pública,
lo redacta generalmente un individuo que destaca por sus dotes
poéticos y humorísticos. En el escrito se satirizan a
distintos miembros de la comunidad o personajes de la vida
pública, a través del simbólico legado que el Judas
sacrificado les hace de sus bienes, a efecto de potenciar
virtudes o saldar carencias y defectos.
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San Antonio (mes de junio)
Durante el mes de junio se concentran importantes
manifestaciones de la cultura popular tradicional venezolana,
esto en virtud de ser junio el mes en que se produce el
solsticio de verano, ciclo astrológico que desde tiempos
inmemoriales motivó en el hombre la realización de diversos
rituales. Es así como bajo la devoción de los santos del mes
de junio, subyacen prácticas que se remontan a los albores de
la civilización.
San Antonio de Padua es uno de los santos más queridos e
invocados por el pueblo venezolano. Las mujeres casaderas
solicitan su intervención para conseguir novio; se le reconoce
como el santo que ayuda a aparecer los objetos perdidos; los
panes que bendicen en su nombre son celosamente guardados para
asegurar que no falte el alimento en los hogares; y es además
el santo patrono de muchas poblaciones a lo largo y ancho del
país. Tal devoción no puede menos que generar manifestaciones
colectivas en su día - 13 de junio - como es el caso del
"Tamunangue", tradición emblemática del estado Lara.
Esta tradición, también conocida como Negros de San
Antonio, Son de Negros o simplemente "Negros" es reconocida
como una de las manifestaciones populares de mayor complejidad
en el ámbito nacional. Está conformada por una serie de piezas
musicales y danzarias que reciben localmente la denominación
de "sones", y que dado a su diversidad, se puede concluir que
la actual estructura del Tamunangue es producto de la
integración de expresiones culturales de distinta
procedencia.
Los instrumentos musicales del Tamunangue, al igual que los
cantos y el baile, también reflejan diferentes de aportes
étnicos. Están las maracas de origen indígena, los cuatros de
diversos tamaños, encordados, y afinación como legado
hispánico y el tambor "tamunango", de ascendencia africana,
que seguramente legó su nombre a esta tradición.
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Las Turas (24 de septiembre)
En el sur del estado Falcón, específicamente en la región
limítrofe con el estado Lara, se celebra un ritual de
ascendencia indígena con un marcado carácter agrario, conocido
como el "Baile de Las Turas" o simplemente "Las Turas".
El origen de esta manifestación ha sido
objeto de distintas opiniones por parte de los especialistas,
ya que algunos lo consideran como un aporte cultural de los
Jirahara, y otros de los Ayamanes y Gayones, todas ellas
antiguas etnias aborígenes que poblaban la región durante el
período de la Conquista y Colonización.
Esta celebración tiene como motivo rendirle tributo a la
naturaleza por haber aportado una buena cosecha de maíz.
Antiguamente no existía una fecha predeterminada para llevar a
cabo la festividad, no obstante, generalmente se efectuaba en
los meses de agosto o septiembre. Actualmente en algunas
localidades, como es el caso de Mapararí, la celebración se
desarrolla el 24 de septiembre, enmarcada en la fiesta que se
tributa ese día en honor a la Virgen de las Mercedes.
En esta tradición destacan diversos rituales como el de la
preparación de la chicha, el culto que se rinde a una mujer
mayor de la comunidad que adquiere la condición de "Reina", y
la congregación alrededor de un árbol denominando "Árbol de la
Basura", en torno al cual los "tureros" y demás devotos
desarrollan un particular rito.
Para acompañar el baile se tocan dos flautas, una grande y
otra pequeña que reciben los nombres de Tura Macho y Tura
Hembra, respectivamente; cráneos de venado de distinto tamaño
que se denominan "Cachos"; y una maraca que los músicos y
bailadores agitan rítmicamente en su mano derecha a la usanza
de los ceremoniales indígenas.
La música ejecutada durante el ritual consta de ocho a
nueve piezas que reciben la denominación genérica de "sones",
a la vez que se les designa con un calificativo adicional casi
siempre correspondiente a la fauna local, como por ejemplo
"Son del Venado", "Son del Váquiro", "Son del Sapito", entre
otros.
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Navidad
La Navidad despliega una atmósfera mágica en colores,
aromas y música. Es momento propicio para manifestar
solidaridad, renovación espiritual y desbordar alegrías con
propios y extraños. Sus orígenes trascienden al hito del
nacimiento del Niño Dios de la religión cristiana, y se
remontan a ritos ancestrales del hombre vinculados a los
ciclos estacionales, en este caso al del solsticio de
invierno.
El pueblo venezolano es heredero, y a la
vez generador, de un amplio y variado patrimonio cultural que
gira en torno a la navidad. Los distintos aportes culturales
que consolidan a nuestro gentilicio nutren las diversas
tradiciones del ciclo navideño, algunas de las cuales se
empiezan a celebrar desde el mes de noviembre, teniendo como
punto de culminación el 2 de febrero con las festividades en
honor a la Virgen de la Candelaria.
Entre las primeras manifestaciones que rinden tributo al
Niño Jesús, están los Velorios y Rogativas que desde el
occidente al centro país, se llevan a cabo para pagarle
promesas al niño. Según la región se cantan tonos, décimas o
fulías.
Un género musical de rigor para la navidad venezolana es el
Aguinaldo, canto que se entona en las llamadas Misas de
Aguinaldo, y que una vez que trascienden el ámbito de la
iglesia pueden transformarse en alegres Parrandas.
Algunas tradiciones del ciclo navideño adquieren
características particulares según la región donde se llevan a
cabo. Tal es el caso de los Pastores, protagonistas bíblicos
de la anunciación del nacimiento del Niño Jesús, que
desarrollan un auto sacramental en distintas poblaciones de
los estados Aragua y Carabobo, y una gran romería en San
Miguel de Boconó en el estado Trujillo.
El día de los Santos Inocentes que rememora el degüello de
infantes ordenado por Herodes en persecución del Niño Jesús,
se celebra en muchos pueblos del país con personajes
disfrazados que reciben los calificativos Locos y Locainas.
Escudados los rostros con máscaras o tiznes, y generalmente
con aspecto de mamarrachos, los locos tienen como objetivo
burlarse de familiares, vecinos y hasta de las autoridades. En
la población de Sanare en el estado Lara, la celebración se
festeja bajo la denominación de la Zaragoza, ritual que sin
perder su carácter lúdico, conlleva un profundo sentido
religioso por parte de sus promeseros y devotos.
El ambiente festivo y ritual de la navidad, sirve de marco
para algunas tradiciones que sin estar ligadas a la figura del
Niño Jesús, se llevan a cabo hacia finales de diciembre y
principios de enero, como es el caso de la Fiesta de San
Benito de Palermo.
La devoción en torno a San Benito es de gran arraigo en los
pueblos del Sur del Lago de Maracaibo, cuyo gentilicio tiene
una fuerte ascendencia africana, como también en diversos
pueblos andinos de los estados Mérida y Trujillo. En la zona
sur del lago se utiliza una batería de 7 u 8 tambores que
recibe el nombre genérico de chimbángueles. A medida que el
culto se adentra más en la región andina, disminuye el número
de tambores, se incorporan otros instrumentos, varia el
vestuario y se introducen otros estilos danzarios como el
baile de cintas.
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Diversiones Orientales (diciembre)
Con el nombre de diversiones pascuales o
comparsas se conoce en los estados de la región oriental y en
Guayana, una manifestación tradicional de calle, donde música
y danza se integran para llevar a cabo representaciones de
carácter teatral a lo largo de las festividades navideñas, y
en algunos casos hasta el Carnaval.
Sobre el origen de las diversiones existen dos hipótesis,
que no obstante sustentarse en distintas premisas en lo
referente a su procedencia étnica, no son necesariamente
excluyentes, sino más bien podrían complementarse y avalar el
origen multiétnico de la manifestación.
Por un lado tenemos la posición de quienes consideran que
las diversiones son un legado cultural de las etnias
amerindias que poblaron originalmente el oriente venezolano.
Relacionan el uso alegórico de figuras de animales con
antiguos rituales indígenas, entre ellos el culto a la
culebra. También avalan su hipótesis en la presencia del
Maremare - canto de origen indígena - en la melodía de muchas
de las diversiones tradicionales como el Pájaro Guarandol, la
Iguana y el Gallo, entre otras.
Por otro lado está la opinión de quienes mantienen que las
diversiones se derivan de rituales paganos europeos que pueden
trazarse hasta la antigua Grecia, y que se llevaban a cabo
justamente durante el solsticio de invierno, tiempo de la
Navidad. Agregan a sus argumentos - además de la coincidencia
temporal de las celebraciones - el hecho de que en ambas
existen elementos comunes como la presencia de un coro y el
desarrollo argumental de la muerte y resurrección de un
animal.
Salta a la vista que ambas argumentaciones
esgrimen razones de peso, por lo tanto no nos debe extrañar
que durante el complejo proceso de mestizaje que signó a
nuestro gentilicio, estos elementos culturales de distinta
procedencia pudieron fusionarse para dar forma a las actuales
diversiones.
En la trama argumental de las diversiones predomina la
figura de un animal, que puede ser un pez, pájaro o cualquier
variedad de animal terrestre. Pueden también tener rol
protagónico objetos como un avión o barco con sus respectivos
tripulantes. En todo caso, estos protagonistas están
representados por una figura que recibe el nombre de pantomima
o símbolo.
De acuerdo al argumento de la diversión pueden intervenir
distintos personajes que pueden tener parlamentos.
Habitualmente existe un coro femenino que recibe el
calificativo de "guarichas", a quienes les corresponde entonar
la melodía que identifica la diversión y además dar colorido a
la misma con su baile y vestuario.
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Semana Santa
La Semana Santa es el período del año
reservado por los católicos para rememorar los días más
dolorosos de la vida de Jesús. Por eso en Venezuela se
acostumbra la representación viva de la Pasión y Muerte de
Cristo. En diversas poblaciones, tal como Caripito en el
estado Monagas y Tostós en Trujillo, se simbolizan hasta 15
cuadros artísticos que narran importantes momentos de la
historia sagrada: La Entrada Triunfal de Cristo a Jerusalén,
La Multiplicación de los Panes, El Sermón de la Montaña, La
Resurrección de Lázaro, La Santa Cena, El Huerto de los
Olivos, Vía Crucis, Crucifixión, Resurrección y Asunción. Aún
cuando en cierta forma son actos teatrales basados en textos
bíblicos, en muchos lugares sus contenidos han sido
transformados según la tradición y los valores de los grupos
populares, tal como ocurre con la Quema de Judas.
Otros poblados se distinguen por algunas acciones cargadas
de recogimiento tal como la procesión del Viernes Santo en
Tocuyito; o La Bendición del Mar, el Domingo de Resurrección,
en el Malecón de Puerto Cabello, en Carabobo. En el estado
Apure es bien conocida la devoción por el Nazareno de
Achaguas, imagen milagrosa que donara José Antonio Páez;
mientras en Chacao, estado Miranda, todo se inicia con la
procesión de los Palmeros, quienes buscan las palmas a ser
repartidas el Domingo de Ramos. De manera que la
espiritualidad y el recogimiento propio de la Semana Santa aún
hace resistencia a los embates de la modernidad.
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Virgen del Carmen
Devoción nacida en el monte Carmelo,
famoso en la antigüedad europea, es esta a la Virgen del
Carmen. En aquel lugar sagrado se conformó la orden del
Carmelo que luego se extendería por todo el mundo impulsada
por Santa Teresa de Jesús. Se dice que el hábito carmelita
expresa tres significados: espíritu de retiro al modo de
Elías, de contemplación al modo de Santa Teresa y de amor a la
Virgen al modo de San Simón Stock.
La celebración a la Virgen del Carmen es la mas importante
de las festividades religioso- populares del mes de julio. En
su día, se le rinde culto en los estados Guárico, Carabobo,
Lara, Zulia, Aragua, Yaracuy, Trujillo, Barinas, Miranda,
Falcón, Anzoátegui, Monagas, Amazonas, Bolívar y Mérida y el
Distrito Federal. En algunos lugares se empata su festejo con
el cierre de las fiestas a San Juan como ocurre en Ocumare,
cuando la imagen del santo es llevada el 16 de julio de nuevo
a La Boca. En ese día, San Juan no tiene ni tambores ni
parranda y simplemente acompaña a la Virgen en los distintos
actos religiosos que culminan en un paseo por el mar; ya de
vuelta en Ocumare, se le ofrece una misa y se realiza la
ceremonia de "entrega de banderas" en la puerta de la iglesia
para marcar el fin de la fiesta de este santo bienhechor y
popular.
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Las fiestas de raíz indígena
En Venezuela hay gran diversidad de etnias indígenas, cada
una de ellas con sus propias expresiones culturales. Algunas
comunidades viven aisladas lo que les ha permitido conservar
sus tradiciones autóctonas; otras en cambio han tenido intenso
contacto con el hombre criollo generándose un rico y diverso
mestizaje.
La música y la danza autóctona indígena tiene
fundamentalmente una función ritual y es realizada por el
chamán con fines curativos o de invocación a los espíritus.
Para ello el brujo se vale de un amplio repertorio de sonidos
y efectos, al tiempo que sacude con solemnidad una maraca
sagrada. Los indígenas poseen flautas, cachos, trompetas,
clarinete, trompa de cuerno, silbatos, así como tambores y
bastones de ritmo que emplean como instrumentos musicales.
Del contacto indígena y el hombre criollo nacieron una
serie de fiestas, tales como: Las Turas (24 de septiembre),
propia de descendientes de ayamanes y gayones ubicados en
pueblos y caseríos entre los estados Lara y Falcón, donde se
hacen resonar cachos de venado, maracas y flautas o turas en
el baile ritual en honor al maíz; el Akaatompo (2 de
noviembre, celebración de difuntos), propia de las comunidades
Cariñas del estado Anzoátegui quienes con flautas, cuatro y
cantos interpretan un mare-mare para rendir culto a los
muertos; y la Danza de la Yonna, (24 de agosto, día de San
Bartolomé) una danza lunar que interpretan los goajiros,
siguiendo el ritmo de la casha, un vistoso y sonoro
redoblante.
Los criollos también han asimilado coreografías danzarias
de origen indígena, tal como la Culebra de Ipure, que cada 13
de junio es representada por los pobladores de San Antonio de
Maturín, para festejar a San Antonio, y donde un grupo de
mujeres danzan simulando el movimiento de una serpiente al
ritmo de golpes de maremare, por cierto uno de los pocos
géneros musicales indígenas que se integraron al patrimonio
tradicional del hombre criollo.
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La Llora
Se conoce con ese nombre a una secuencia de bailes y danzas
propia de la tradición de La Victoria, estado Aragua. Es una
expresión coreográfico-danzaria que se escenifica en el día de
los muertos, y que sobrevive gracias a la iniciativa de
algunos jóvenes e instituciones culturales de la región que la
han reactivado, rescatándola del olvido.
Es posible que en su origen La Llora esté vinculada a las
costumbres mortuorias de los indígenas y que por imposición de
los misioneros se hubiese ubicado en el mes de noviembre
cuando la Iglesia Católica rinde culto a los muertos. Sin
embargo la coreografía danzaria que hoy conocemos nada tiene
que ver con la formas musicales indígenas. Es una música se
realiza con guitarras, bandolinas, cuatro, contrabajo,
cantadores y carángano, y que anima a las parejas que valsean
en el Joropo, la Zambainina y el Aguacerito de Dios, los tres
primeros bailes; mientras en La Vaca, el hombre simula torear
a la mujer; en El Oso la pareja baila despacio e imitando a un
oso; en La Chispa los bailadores se mueven como ebrios; en San
Juan y La Magdalena el hombre imita los gestos del santo en
éxtasis, mientras la mujer le va siguiendo; y en El Palito las
parejas, agarradas por la cintura bailan dando vueltas
mientras juegan a evitar que otro de los bailadores les haga
zancadillas para hacerles caer.
En Suata, población cercana a La Victoria, se intenta
conservar esta expresión a la manera tradicional. Por eso cada
2 de noviembre hacen su aparición las bailadoras con sus
trajes floreados junto a los hombres vestidos de blanco y
sombrero de cogollo para bailar en la plaza toda la noche y
así renovar la vida de esta particular y hermosa
tradición.
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Negros de San Benito
San Benito es celebrado con entusiasmo y
gran participación colectiva en los estados occidentales:
Zulia, Trujillo y Mérida. Los muchos devotos de esa región le
atribuyen al santo amplios poderes curativos considerándosele,
además, protector de las cosechas y los negocios. El estilo de
las fiestas populares a San Benito varía según la
idiosincracia de cada pueblo. Mientras los zulianos, con sus
tambores chimbángueles le imponen gran animación y euforia,
los andinos expresan su devoción de manera recatada y
solemne.
En Mucuchíes, en el Estado Mérida, la festividad a San
Benito se distingue por la organización de un ejército de
hombres, mujeres y niños que simbolizan el espíritu combativo
y guerrero de los mucuchicenses. Es un estilo de festejo, que
según la historia oral, quiere rememorar la aparición
salvadora del santo en una batalla del ejército de El
Libertador, que condujo al triunfo de los pobladores de
Mucuchíes. Por eso cada 29 de diciembre bajan los Artilleros o
devotos de San Benito, con sus caras pintadas de negro, desde
los caseríos de Mocao, Mucumpate, Misintá y Apartaderos, entre
otros, vistiendo uniformes y portando antiguas armas de fuego.
Es una celebración donde se han mezclado hechos de la historia
local con elementos religiosos, y la pólvora ha pasado a ser
el símbolo central del homenaje San Benito. |
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Información tomada
de: Lic. Carlos García Carbó. Director Ejecutivo de
Programas y Proyectos de FUNDEF Fundación de
Etnomusicología y Folklore FUNDEF Webmaster http://fundef.ivic.ve/ Edumedia http://www.edumedia.org.ve/ |
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