Una de las reformas más importantes emprendidas durante el
régimen de Gómez es la de las Fuerzas Armadas Nacionales, la
cual se inicia en 1910 con el objetivo de convertir al
ejército nacional en una fuerza homogénea, moderna y altamente
técnica.
La reforma coincide con los centenarios de las principales
efemérides patrias, lo cual contribuye a cohesionar doctrinal
y políticamente al ejército. Los hitos más importantes de esta
reforma son los siguientes:
1910 Se inicia el
funcionamiento de la Academia Militar que había sido creada en
1903 y, dentro de ella, la Escuela Náutica (después llamada
Escuela Naval). Se crea la Escuela de Aplicación Militar para
oficiales en servicio activo, con la finalidad de que
actualicen sus conocimientos militares.
1913 Se crea la Oficina Técnica
Superior, encargada de la elaboración de la doctrina militar,
la organización y la instrucción del ejército.
1920 Se crea la Escuela de
Aviación Militar. Es instalada en Maracay e inaugurada el
primero de enero del año siguiente.
1923/1930 Se aprueba un nuevo
Código Militar que sustituye toda la legislación militar
anterior y responde a la nueva situación política y militar
del país. Este proceso va acompañado de la modernización de la
infraestructura, la dotación de armamentos, equipos, uniformes
y un crecimiento sostenido del presupuesto militar, hecho que
es posible gracias a los ingresos petroleros. La reforma tiene
una marcada influencia alemana. Ello se debe, esencialmente, a
que el ejército prusiano es el más moderno de la época y, en
este sentido, se ha convertido en modelo internacional.
La más importante consecuencia política de esta reforma es
la derrota militar y política del caudillismo, convertido
después de 1913 en antigomecista. Desde 1914 Gómez retuvo
siempre el cargo de comandante en jefe del Ejército, incluso
cuando no ejercía la Presidencia de la República.
El poder básico de sustentación del régimen después de
1913, una vez excluido el liberalismo amarillo y el
nacionalismo, es el estamento militar, el cual se convierte en
un elemento represivo fundamental para garantizar el orden
público y el progreso nacional.