Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en El Líbano

سفارة الجمهورية البوليفارية الفنزويلية في لبنان

 

  

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Comentario del Presidente Hugo Chávez Frías en relación a las afirmaciones del Papa Benedicto XVI sobre el Holocausto aborigen.

 
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¡Qué extraño el mensaje de Su Santidad! Yo estuve muy pendiente de todo lo que dijo. ¡Qué extraño! La Ministra Alicia Maldonado, indígena nuestra, dio una respuesta. Yo la llamé. La llame porque ella me estuvo llamando y no me ubico, y le dije te felicito Alicia, cuando ella en nombre de los pueblos indígenas hizo una reflexión acerca de lo que Su Santidad dijo en Brasil hace unos días. Su Santidad ha dicho algo que es muy difícil de compartir. Es muy difícil de sostener. ¡Por Dios, es muy difícil!

¿Será por eso que la Iglesia Católica cada día pierde más de creyentes? Yo creo que es por eso. Parece que Su Santidad vino a Brasil según leí, preocupado. ¿Por qué? América Latina es el territorio donde hay más católicos en el mundo, pero va en descenso el número de católicos. Parece que él vino a tratar de darle más fuerza a la Iglesia Católica pero con esas declaraciones creo que lo que hace es debilitar aún más a la Iglesia Católica, cuando dijo por ejemplo esa cosa tan extraña, tan compleja, tan difícil. Mire, yo la he dado vueltas por todos lados, pero la conclusión es una sola: éstá terriblemente equivocado Su Santidad. No hay otra forma de decirlo. ¿Cómo va a decir el Papa aquí en esta tierra donde todavía deben estar calientes los huesos de los mártires indígenas que fueron masacrados por el imperio europeo? ¿Cómo va a decir, prácticamente, que fue la evangelización, y dijo algo así como esto, es difícil de decirlo, no se como lo digo, dijo que los indígenas, cuando llegaron los europeos y la llamada evangelización cristiana católica, que no hubo ninguna imposición… Yo creo que Su Santidad, le voy a hablar ahora mismo, yo se que mañana amanecerá en los grandes titulares, mañana no, dentro de un minuto, “Chávez arremete contra el Papa”. No me importa, que digan lo que digan, yo “con la verdad, ni ofendo ni temo”, digo el gran caudillo oriental José Gervasio Artigas, con la verdad no puedo ofender a nadie ni puedo temer nada, así que no me importa que digan lo que digan dentro de un minuto las agencias de noticia por Internet que recorren el mundo y llenan de basura muchas veces el mundo. ¿Pero cómo va a decir Su Santidad que aquí no hubo imposición? Yo le voy a pedir, con todo respeto católico, pero lo voy a hablar como Jefe de Estado a Su Santidad, como Jefe de Estado que soy y él también lo es, y como Jefe de un Estado, el venezolano, un Estado cuyo sustento principal es su Pueblo, cuya alma es su Pueblo, un Pueblo que tiene historia, un Pueblo que tiene raíces, un Pueblo indígena. Aquí, aquí en este valle de Caracas, vivían felices nuestros indígenas, nuestros aborígenes, los indios Caracas, allá en Oriente los Cumanagotos. ¿Por qué será que hoy, 500 años después, todos los que quedaron, los que sobrevivieron, viven más allá de los cien ríos? ¿Por que se fueron a la selva? ¿Por que se fueron a las montañas? Porque fueron masacrados. Aquí ocurrió algo mucho más grave que el Holocausto en la segunda guerra mundial y nadie puede negar esa verdad que a nosotros tiene que dolernos todavía 500 años después. Nadie puede negarlo, ni Su Santidad puede venir aquí a nuestra propia tierra a negar el Holocausto aborigen en esta tierra.

Así que yo como Jefe de Estado pero vestido con la humildad aquella a la que ya me he referido varias veces, por la humildad de un campesino venezolano que es lo que yo soy, un soldado campesino, yo le ruego a Su Santidad que ofrezca disculpas a los pueblos de nuestra América. Creo que es lo correcto, creo que es lo correcto.

 

 


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